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miércoles, 15 de junio de 2016

RANDALL HIDALGO: LA COMUNICACIÓN EFECTIVA

Es un acto o proceso de paso de información a través de mensajes, significativos entre fuentes y destinatarios en interacción, que partiendo de un código y contextos comunes y usando estrategias adecuadas alcanza el efecto de hacerlos partícipes de sus respectivas intenciones y/o estado. Este efecto es posible entre personas, predominantemente, por medio del lenguaje oral, y consiste en la transmisión y recepción alternativa de mensajes, a través de la misma.

En las organizaciones de hoy la comunicación debe fluir más velozmente que antes. Incluso la cantidad de información es un elemento importante para el desarrollo de las mismas, ya que este elemento ha aumentado enormemente en el transcurso del tiempo, lo único contradictorio es que cada vez se necesita menos información y se exige mayor pertinencia de esta, ello nace de que hoy día, es mucho más importante establecer una comunicación coherente y así coordinar las decisiones sobre las actividades a realizar, pues las funciones de dirección, planificación, organización, dirección y control, se cumplen a través del proceso de comunicación.

En su sentido más amplio, el objetivo de la comunicación en una empresa es suscitar un cambio, mover a la acción para el bien de una organización. La comunicación es esencial para el funcionamiento interno de las empresas porque integra las funciones administrativas.

En particular se necesita comunicación para:

·      Fijar y difundir las metas de la empresa.
·      Diseñar los planes para conseguirlas.
·      Organizar los recursos humanos y de otro tipo de la manera más eficaz y eficiente.
·      Elegir, desarrollar y evaluar a los miembros de la organización.
·      Dirigir, orientar, motivar y crear un ambiente en el que las personas quieran dar su aportación.
·      Controlar el desempeño.

Todo flujo de procesos organizacional se rige hacia el futuro por una visión y se desarrolla mediante la organización, por lo tanto la comunicación es determinante en el futuro de la organización.

Esta puede fluir vertical u horizontalmente. La dimensión vertical puede ser dividida, además, en dirección ascendente o descendente.
  • Descendente, en este tipo, la comunicación fluye de un nivel de equipo u organización a un nivel más bajo. Es el utilizado por los líderes y gerentes para asignar tareas, metas, dar a conocer problemas que necesitan mucha más atención, proporcionar instrucciones. 
  • Ascendente, donde la comunicación fluye en forma opuesta a la anterior, es decir, de los empleados o subordinados hacia la gerencia. Se utiliza para  retroalimentar a los niveles anteriores, para informarse sobre los progresos, factores críticos, sobre el sentir de los empleados, cómo se sienten los empleados en sus puestos, con sus compañeros de trabajo y en la organización, para captar ideas sobre cómo mejorar situaciones internas de la organización. Quien lidera sabe que ambas direcciones son importantes e imprescindibles para lograr las metas propuestas con el mínimo de problemas, pero lamentablemente no todas las organizaciones tienen conocimiento de ello, por lo que en muchas ocasiones las ideas, pensamientos y propuestas de los empleados pasan desapercibidas ya que consideran que esto no influirá en el rendimiento.

Un gerente debe comprometerse en la filosofía, con la noción de que comunicarse con sus es esencial para el logro de sus metas o las metas de un equipo: 
  • Asociar las conductas con las palabras.
  • Comprometerse con la comunicación de dos vías (descendente y ascendente)
  • Énfasis en la comunicación cara a cara.
  • Mantener a los miembros de la organización informados de los cambios y decisiones dentro de la organización.
  • Diseñar planes de comunicación para transmitir la toda la información a cada elemento del equipo. 
  • Luchar para que la información fluya continuamente.

VICENTE CABALLO: LA COMUNICACIÓN EFICAZ

La comunicación es y será siempre un elemento generador de armonía dentro de las organizaciones, ésta colabora en la unión de todos los elementos que pueden conformar una empresa abarcando no solo la aceptación de las políticas y procedimientos por cada uno de los empleados sino también, como relación de feekback, el recibimiento de proactividad por cada uno de ellos facilitando así diversas opiniones acerca de un mismo contexto. 

La comunicación eficaz garantiza el desarrollo de un saber escuchar, procesar la información recibida y generar una respuesta al entorno, sea ésta negativa o positiva. Los individuos siendo los actores elementales de la comunicación pueden definir principios básicos para lograr un proceso correcto, sin embargo por su naturaleza suele olvidarlos, es por ello que a continuación se traen a mención el más importante de ellos:

·      Saber escuchar.
Representa quizás uno de los principios más difíciles del proceso de comunicación, representa el escucha activa. Los individuos de la actualidad son actores de una falta de comunicación en grandes niveles por no saber escuchar a los demás, dando prioridad a sus propias emisiones de mensajes, lo que lleva en consecuencias a la pérdida de la esencia de la comunicación. Es global la creencia errada de que escuchar de forma automática es una característica propia de los seres humanos; por el contrario escuchar requiere de un esfuerzo superior a hablar ya que suma nuevas dificultades al proceso de interpretación.

Son amplias las diferencias que existen entre percibir las vibraciones del sonido y entender, comprender o dar sentido a lo que se escucha. La escucha requiere que el individuo sea necesariamente activo por encima de lo pasivo, exige habilidad de escuchar no solo de analizar lo que la otra persona expresa, sino también de los sentimientos, ideas o pensamientos que se encuentra por debajo de lo que su código traduce, requiere empatía, colocarse en el puesto de la otra persona.

Es recomendable en el desarrollo de capacidades y habilidades que permitan una escucha activa: tener disposición psicológica para de esta manera lograr una clara aceptación de los objetivos y sentimientos de la otra persona; por otro lado, expresar a quien transmite el mensaje atención verbal y no gestual. Entre otras habilidades de importancia se encuentran parafrasear, emitir palabras de refuerzo o cumplido y devolver a manera de retroalimentación un resumen.
También se le pueden sumar a esta lista algunos elementos a evitar en pro de una escucha activa, entre ellos: evitar distracciones, garantizar que el canal de transmisión de mensajes se encuentre disponible (ello hace referencia a las organizaciones al incorporar tecnologías como el internet), dar respuesta con juicios de valor y no juzgar, evitando de esta manera desarrollar una barrera que limite el proceso comunicativo.

En el ámbito organizacional, una comunicación eficaz puede resultar algo mucho más complejo, la concurrencia de tanto individuos puede resulta limitante, excesiva para el sistema que soporta las comunicaciones y redundante, afectando en gran manera los procesos, es por ello que cuando se requiera la transmisión de mensajes de forma precisa y de igual forma se requiera respuesta clara y rápida será recomendable:

  • Ser concreto y preciso: ésta será una de las normas principales de la comunicación organizacional. Una comunicación específica, a pesar de los cambios, es una forma de mejorar. Siendo inespecífico el individuo solo generará retrasos y mal entendidos.
  • Evitar generalizar: las respuestas y mensajes extremos no son buenos indicadores de que las cosas caminen bien o de forma perfeccionada, el equilibrio absoluto no existe dentro de las organizaciones, por ello es necesario sincerarse con la información y valorarla de forma tal que la evaluación sumada a su mensaje sean justos y honestos.
  •  Cuidar de la comunicación no verbal: deberá existir plena concordancia entre los que se dice y las expresiones que la acompañan, un contacto visual pleno y no exagerado permitirán una correcta interacción. 

El encontrarse en contacto constantemente con la gente, el trabajo el equipo y la tecnología hacen que sea de importancia que el mensaje sea entendido por quienes lo reciben, aun mas cuando las personas a quienes el individuo puede dirigirse puede ser mayores o menores que él, de mayor o menor preparación académica, entre otros, por lo que las posibilidades de que se dificulte la comprensión y existan más brechas son mayores.


Para dar seguridad de que ello no ocurra en las organizaciones, los individuos deben prestar constantemente atención a los signos verbales y no verbales que emiten los interlocutores, dado que la comunicación supone influir en el otro y solo así se sabrá cuando será necesario tomar un cambio de rumbo.

lunes, 13 de junio de 2016

LAS COMPETENCIA COMUNICATIVA Y LA EDUCACIÓN

Quienes enseñan en las aulas de clases, están casi siempre de acuerdo cuando hablan o escriben sobre los objetivos comunicativos de la educación del estudiante. De ahí la conveniencia de que la educación, se oriente al dominio expresivo y comprensivo de los usos verbales y no verbales de la comunicación humana, y por tanto a favorecer desde el aula el aprendizaje de las destrezas del hablar, escuchar, leer, entender y escribir. Porque, en última instancia, ¿Cuáles serían las habilidades comunicativas que tenemos de aprender en nuestras sociedades si deseamos participar de una manera coherente, eficaz, correcta y adecuada en los intercambios verbales que caracterizan la comunicación entre las personas?

Hablar de manera apropiada, entender lo que se escucha o lo que se lee, expresar de forma adecuada las ideas, los sentimientos o las fantasías, saber cómo se construye una noticia o un anuncio, saber argumentar, persuadir y convencer, escribir un informe o resumir un texto: he aquí algunas de las cosas que las personas hacemos habitualmente con las cuatro palabras en las diversas situaciones de la comunicación humana y con distintas finalidades.

Concebir la educación como un aprendizaje de la comunicación exige entender el aula como un escenario comunicativo, donde los estudiantes cooperan en la construcción del sentido y donde se crean y se recrean textos de la más diversa índole e intención.

Imaginar la educación como un aprendizaje de la comunicación supone contribuir desde las aulas al dominio de las destrezas comunicativas más habituales en la vida de las personas (hablar y escuchar, leer, entender y escribir) y favorecer, en la medida de lo posible, la adquisición y el desarrollo de los conocimientos, de las habilidades y de las actitudes que hacen posible la competencia comunicativa de las personas. Esta competencia es entendida, desde la antigua retórica hasta las actuales indagaciones sociolingüísticas y pragmáticas, como la capacidad cultural de las personas, para expresar y comprender enunciados adecuados a intenciones diversas en las diferentes situaciones y contextos de la comunicación humana. Pero no basta con proclamar los objetivos comunicativos de la educación lingüística durante la infancia y la adolescencia.

Es necesario adecuar los contenidos escolares, las formas de la interacción en el aula, los métodos de enseñanza y las tareas del aprendizaje de forma que hagan posible que los estudiantes y las alumnas puedan poner en juego los procedimientos expresivos y comprensivos que caracterizan los intercambios comunicativos entre las personas.

Y es justo reconocer que, casi siempre, entre el deseo y la realidad, entre los fines que se dicen y las cosas que se hacen en las aulas, se abre a menudo un abismo. Porque, si en las intenciones unos y otros estamos de acuerdo, basta con asomarse a los manuales escolares más habituales en la enseñanza primaria o a los libros de texto más usados en la educación secundaria para comprobar cómo con frecuencia en las clases se dedica un tiempo casi absoluto al conocimiento del sistema fonológico de la lengua, al estudio de la morfología de las palabras, al análisis sintáctico de las oraciones, a la corrección ortográfica y al estudio de la historia canónica de la literatura en detrimento de las actividades relacionadas con el uso expresivo y comprensivo de las personas.


En consecuencia, el aprendizaje de los estudiantes se orienta al conocimiento, con frecuencia efímero, de un conjunto de conceptos gramaticales y de saberes, cuyo sentido a sus ojos comienza y acaba en su utilidad para superar con fortuna los diversos obstáculos académicos. Y las clases se convierten así en un espeso boscaje de destrezas de disección gramatical o sintáctica vestidas con el ropaje de la penúltima modernidad, mientras en las aulas casi nunca se habla, mientras en las aulas casi nunca se enseña que los textos tienen una textura y una contextura y que es en el uso donde es posible atribuir sentido a lo que decimos cuando al decir hacemos cosas con las palabras.

sábado, 11 de junio de 2016

IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN EN EL PROCESO EDUCATIVO


En lo referente al proceso educativo, una de las principales habilidades que debe desarrollar un docente la de comunicarse con efectividad. Se trata de la sensibilidad ante los sentimientos y situaciones de su grupo, la empatía
con sus intereses y temores, atento para solucionar las dudas y sobre todo inspirar confianza para que los participantes puedan plantear todas sus inquietudes y expectativas, y con ello el aprendizaje se desarrollará en las mejores condiciones.

Para ello, el docente siempre debe:

v  Tener conocimiento sobre el tema.
v  Tener conciencia de lo que dice.
v  Utilizar el lenguaje adecuado.
v  Demostrar una personalidad congruente con lo que dice.


De igual forma, debe tener claro qué desea transmitir y elegir la forma que permita la concreción de esta comunicación, sin que haya interferencias.

Dada la época actual, en la cual se ha alcanzado un desarrollo casi universal de la red de comunicaciones, con la cual existe la forma rápida y sencilla de comunicarse con el mundo entero, en forma personal, empresarial, educativa, a través de medios como el teléfono, celulares, fax e Internet. Es por ello que los educadores deben hacer énfasis en que los estudiantes aprendan a utilizar todos estos medios para su crecimiento personal y profesional.



La educación al igual que la comunicación tienen como sustento el contacto social y la interacción entre individuos. Por lo tanto y en virtud de la incorporación de los medios de comunicación masiva y las nuevas tecnologías al proceso de enseñanza aprendizaje, definitivamente deberá considerarse la educación como proceso que implica la recepción y análisis crítico, optimización de los recursos didácticos y la formación en el uso de las herramientas tecnológicas.

Las nuevas tecnologías ofrecen múltiples posibilidades para facilitar la comunicación educativa, los procesos de enseñanza y aprendizaje y la gestión de los centros docentes, pero en general, resulta de gran importancia la formación del docente en el  uso adecuado de estas herramientas para que pueda brindar la correcta orientación sobre las mismas.